I Did It My Way

Mis reflexiones sobre política, deporte y cultura

5 dic. 2014

Treinta y seis

Son los años de vigencia de nuestra actual Constitución. Redactada y aprobada en 1978, en un contexto de gran adversidad política y económica, aún está lejos de alcanzar los 47 años que estuvo en vigor el texto de 1876. No me parece baladí recalcar que en estas tres décadas largas, España ha vivido la época de mayor bienestar y crecimiento de toda su historia. La crisis económica actual supone un ácido capaz de corroer casi todo, pero no hemos de permitir que lo haga también con una obra que tantos éxitos nos ha brindado. Miremos con las luces largas y huyamos del cortoplacismo. Tan sólo en la corta vida de la II República se habían reconocido los derechos y libertades ciudadanas de un modo tan potente. Y sólo en esta ocasión una Carta Magna española ha logrado cohesionar una sociedad históricamente dividida y enfrentada.

Ello no implica, en absoluto, que la estructura política y territorial que fue diseñada por el constituyente de la Transición sea perfecta. El tiempo no pasa en balde para ningún producto humano, incluidos los textos jurídicos. Es probable que una actualización sea precisa, pero las reflexiones sobre la reforma deben hacerse muy pausadamente y con gran rigor técnico. No estamos hablando de una norma cualquiera, hablamos de la fundamental, de aquella de la que derivan todas las demás y a la que deben obediencia. En este sentido, es habitual oír a gran cantidad de personas que maldicen la Constitución atribuyéndole dislates que ella ni siquiera recoge. Pondré algún ejemplo. Hace un tiempo oí decir algo así como “hay que reformar la Constitución porque es inaceptable que los expresidentes tengan un sueldo vitalicio”. Para cualquier persona medianamente formada, resulta obvio que la norma fundamental no es la que prevé el estatuto jurídico ni remuneración (que por cierto no es tal) de los expresidentes. Con más frecuencia oigo aún expresiones de este tenor: “Que se cumpla. Lo que hay que hacer es que se cumpla. ¿Acaso no dice que todos tenemos derecho a una vivienda digna? ¡No cumplen nada!”. En este caso estamos ante personas que leen… pero muy parcialmente. La Constitución (probablemente como cualquier texto) no puede leerse aisladamente. Debe leerse entera. De un modo sistemático. Al hacerlo comprobaremos que este pretendido derecho, como todos aquellos que dependen de la concreta disponibilidad económica de cada momento, no es más que un “principio rector de la política social y económica”, y como tal no goza de la protección clásica de los derechos fundamentales. Tal vez el error del constituyente fue utilizar la expresión “derecho” para referirse a algo que por naturaleza no puede serlo. Con estos ejemplos simplemente pretendo dar a entender que la Constitución no es el foco de todos los males (o grandezas) de un país. No es nada más (ni nada menos) que un marco básico de convivencia. Una serie de líneas rojas que no pueden sobrepasarse, pero dentro de las cuales los poderes constituidos tienen libertad de actuación. De todas aquellas cuestiones cotidianas censurables (corrupción, crisis económica, leyes injustas…) culpemos al Gobierno y al Parlamento de turno, no a un texto que actúa tan sólo a modo de cortafuego contra dislates mayores. La cuestión mejoraría, probablemente, si en nuestras escuelas e institutos enseñáramos de una vez unas pautas básicas sobre qué es la Constitución y cuál es su contenido. 

Sea como fuere, sí resulta evidente que algunas cuestiones del texto constitucional deben corregirse. Intentaré señalar aquellas más importantes desde mi modesta opinión. Para empezar, la Constitución fue redactada en un momento histórico complejo. España acababa de salir de una larga y penosa etapa dictatorial y los partidos políticos aún eran organizaciones endebles. Para fortalecerlos, se les otorga gran poder sobre muchas cuestiones y se limita extraordinariamente la democracia directa. Aquellas razones ya no existen, y creo que ha llegado el momento de incrementar la extensión de herramientas como el referéndum. 

En segundo lugar, hemos de replantear la cuestión electoral. Es cierto que la Constitución en esta materia no da más que unas directrices muy elementales, pero alguna de ellas probablemente está obsoleta. Me refiero singularmente a la circunscripción provincial. Está más que acreditado que este sistema impide a las fórmulas proporcionales (da igual cuál se escoja) desplegar correctamente sus efectos. En aquellas provincias que son relativamente pequeñas, la proporcionalidad brilla por su ausencia. Parece tener mucho más sentido una circunscripción autonómica, o incluso nacional. A mayor tamaño de la circunscripción, mayor proporcionalidad en los resultados. 

En tercer lugar, es ineludible plantear la reforma del Senado. Como todo el mundo sabe, aquella directriz que daba la Constitución, nombrándole “Cámara de representación territorial”, nunca ha llegado a cumplirse de un modo real. La raíz del problema es evidente. Cuando se elaboró la Constitución, no se sabía si se constituirían las Comunidades Autónomas ni cuantas habría. Por ello, se dejó dicho que debería tener tal fin, pero no pudo el constituyente imprimir tal carácter en su organización y funcionamiento. Obvio. Pero en la actualidad el enigma se ha resuelto. El completo mapa de España ha quedado dividido en Comunidades. La España autonómica es un hecho. Ya es momento de hacer realidad aquel genérico mandato. Para ello, la circunscripción deberá ser autonómica y la Cámara alta deberá poseer en exclusiva todas aquellas competencias que afecten a cuestiones territoriales. 

El asunto autonómico, en un cuarto momento, también debe ser tratado. Como acabo de comentar, la Constitución no impuso un modelo autonómico para España. Solo ofreció la posibilidad, finalmente seguida, de adoptarlo. Una vez confirmado este paso, parece razonable adoptar algunas medidas: para empezar, incluir la lista de Comunidades finalmente constituidas. También clarificar el sistema de distribución competencial en base a la doctrina al respecto elaborada por el Tribunal Constitucional. Y… algo he de decir sobre Cataluña. Muchas voces señalan su firme oposición a un sistema federal asimétrico. Pues bien, salvo por el hecho de que el poder judicial es indivisible, apenas veo diferencias significativas entre el poder de las Comunidades en España y el de los Estados de países como Alemania o Estados Unidos. Y sobre el carácter asimétrico, debería decir que el actual modelo ya lo permite. Existe un listado de materias sobre las que las Comunidades pueden adoptar competencias, sin que exista ninguna imposición al respecto, y siempre sobre la base del respeto a aquellas que en todo caso pertenecen al Estado. La asimetría ya existe. Y no parece haberse roto España. No resulta improbable, pues, que puedan alumbrarse vías políticas para que Cataluña obtenga alguna mejora en su sistema competencial. Siempre deberá prevalecer, no obstante, la igualdad básica de todos los españoles en el acceso a sus derechos y libertades. 

Finalmente, trataré una posible reforma que recientemente he oído esbozar al Partido Socialista. La misma tiene que ver con blindar la sanidad y la educación en la Constitución. Debería preguntarse qué se quiere decir con “blindar”. La educación ya es un derecho fundamental, y la sanidad aparece constituida como principio rector de la política social y económica. Se ha hablado de la opción de exigir en la Constitución un porcentaje mínimo de inversión pública en estas materias. Sinceramente, y desde mi carácter de férreo defensor de la sanidad y educación públicas, no creo que la norma fundamental deba regular algo así con tal nivel de detalle. Como antes decía, la Constitución ha de ser un marco básico, un campo de juego dentro del cual las mayorías puedan decidir con amplia libertad qué es lo más conveniente en cada momento. Una norma tan detallista, a mi juicio, desvirtúa el significado de Constitución. Además, sería un error ofrecer a la ciudadanía un compromiso que en realidad depende de la concreta disponibilidad presupuestaria de cada momento, con el riesgo de que su incumplimiento genere desapego hacia aquella. 

Para llevar a cabo las cuatro primeras propuestas, bastaría con obtener mayoría de 3/5 en ambas Cámaras. El referéndum solo sería preciso si lo solicitaran una décima parte de diputados o senadores pero, en mi opinión, políticamente es imprescindible. Debe evitarse la infamia perpetrada con la reforma del artículo 135, que se llevó a cabo sin escuchar a una opinión pública visiblemente dividida. Si quisiera alterarse el apartado dedicado a los derechos fundamentales, la cuestión sería más compleja. La mayoría sería de 2/3, deberían convocarse elecciones, y las nuevas Cortes refrendar la medida. Además, el referéndum sería obligatorio. 

Es probable que las reformas aquí planteadas no sean de una urgencia total, pero sí me parecen de gran conveniencia.  Su contribución al incremento de la calidad democrática del país sería más que notable, por lo que una eventual mejora de la situación económica no debería hacernos olvidar su necesidad. El resto de males de España, como decía arriba, no deben achacársele a la Constitución. De ellos son culpables los poderes ordinarios. Digo más, lo son los partidos políticos que los controlan. Exijámosles a ellos su propia reforma con el mismo ahínco. 

Feliz Día de la Constitución.

1 dic. 2014

El retorno

Han pasado cuatro años, estimado ningún lector. Cuatro años sin publicar en este sitio tan querido para mí. Podría decir que se ha debido a una carga descomunal de trabajo o algo similar. Pero la realidad es más simple: a veces se abandonan proyectos para centrarse en otros diferentes. Y así, sin más, se hizo el silencio. Hoy vengo a romperlo. Y las razones son simples. Se avecina un año, el 2015, que estará plagado de sobresaltos en el terreno político. Pretendo recuperar el análisis que aquí se realizaba y el debate que el mismo propiciaba.

No hablaré sólo sobre política, claro está. Era seña de identidad de este lugar tocar temas bien dispares, incluyendo el Derecho y la cultura. Se mantendrá esta indiosincrasia. También la sección "Firma Invitada", para que aquellos que lo deseen puedan subirse a esta tribuna a explicarnos cualquier tema de interés general.

Compruebo cómo ha pasado el tiempo al reabrir este blog. En aquel momento prácticamente no se utilizaba Twitter. El instrumento de comunicación más usado era Windows Messenger... ¡Qué cambio! Aprovecharemos las nuevas oportunidades que nos brindan las redes sociales para extender más el contenido del blog y su consiguiente debate.

Cuando abrí este foro de encuentro y análisis era un simple batusi que se iniciaba en la carrera de Derecho y en la de Ciencias Políticas. Ahora sigo siendo un simple batusi, pero algo más formado. Espero que ello me permita aumentar el rigor del lugar.

¡Bienvenidos de nuevo!

Crisis en Japón. Terrible terremoto de 8,7 grados en la escala de Richter. Éste provoca a su vez un tsunami que arrastra con olas de 10 metros las poblaciones costeras. Miles de muertos. Centrales nucleares afectadas. Riesgo de fusiones de núcleo. La naturaleza recuerda la fragilidad de lo humano.

Crisis en Libia. Los movimientos populares pro-democráticos se sublevan contra Gadafi. Éste bombardea a los rebeldes. Occidente, hasta hace día y medio amigo del dictador, y de un misterioso elemento energético negro que el mismo posee, decide apoyar férreamente las ansias democráticas. Pero el dictador, potente militarmente, parece estar ganando la partida. Las críticas occidentales vuelven a empequeñecerse.

Crisis económica en España. Más conocida que las anteriores entre la población ibérica. Más cotidiana. Cuatro millones y medio de españoles conviven con ella. El Gobierno asegura que el mes próximo se creará empleo. En realidad también lo dijo respecto de Enero y Febrero. Y siguió subiendo el paro. Rajoy asegura que la política económica del Gobierno es un disparate. Al ser preguntado por sus propuestas al respecto, dijo no entender su propia letra.

Crisis de valores. GH 24 Horas supera los índices de audiencia del anterior CNN+. Se estrena Torrente 4. En un fin de semana supera con creces los números de las grandes películas premiadas en los Goya.

Crisis energética. El Gobierno decide que hay que ahorrar. Recorta la velocidad 10 kilómetros en autovías. Rajoy asegura que es un disparate. Le pide al Gobierno que tome medidas como Dios manda.

Crisis cerebral. El Consejero de Transporte de la CAM asegura que el MetroBus no existe. Asegura que son los padres. Acto seguido presenta su dimisión ante Aguirre. Se la deniega. Quiere estar rodeada de los mejores.

Todo ello merece un pedio aplauso para los autores de tales hazañas.

11 dic. 2010

Alarmado aniversario


Regresa I Did It My Way. Y lo hace por propia voluntad; no nos han movilizado los militares, tranquilidad. El pasado 6 de diciembre la Constitución cumplió su trigésimo segundo aniversario, y lo hizo más viva que nunca. Y es que la fuerza de su vigencia quedó de nuevo demostrada unos días atrás, cuando el Gobierno, ante la brutalidad de la acción –más bien omisión- de los controladores aéreos tuvo que decretar el Estado de Alarma para restaurar la normalidad del tráfico aéreo español.

En efecto, un artículo de nuestra Ley de Leyes, aún absolutamente impasible, casi como rogando ser utilizado, fue aplicado por primera vez en la historia de la democracia española. Resultó especialmente atractivo, pese a la gravedad y dramatismo de los hechos que se encuentran en el presupuesto de la medida, asistir a semejante aniversario en tan interesante Estado. El de Alarma. Ello demuestra una vez más que la Constitución Española no es un mero texto retórico que contempla derechos y libertades que uno puede convertir en papel mojado con unas pocas gotas. Y es que contempla garantías y salvaguardas, unas más leves, otras más férreas, para asegurar la efectividad y realidad de sus previsiones. Así, cuando los derechos de los ciudadanos eran vulnerados masivamente la tarde-noche del viernes día 3, la Constitución ponía al servicio del Presidente del Gobierno un arma poco conocida, pero especialmente eficaz, de cara al restablecimiento de la normalidad.

Sea pues ésta una apasionante pero virulenta forma de celebrar la plena vigencia de nuestro texto constitucional. El nuevo aniversario nos ha traído el recuerdo de que existe un texto supremo que vela por nuestros derechos y libertades del modo más implacable y certero posible: el consistente en el Estado de Derecho y el ordenamiento jurídico.

22 may. 2010

El esperpento

Hace ya tiempo que la política española sigue fielmente los pasos del estilo Valle-Inclán. Hartos estamos de repetirlo por estos lares, pero teniendo en cuenta los últimos meses, necesario es repetir lo hartos que estamos.

Andando por el callejón del gato nos topamos con un Gobierno sencillamente incapaz. Permítaseme el apunte, con un Presidente sencillamente incapaz. Las primeras semanas en que el ejecutivo hubo de enfrentarse a la crisis, las contradicciones entre gabinetes, las rectificaciones y cambios sobre la marcha nos parecían casuales, incluso sanamente divertidas. Con el tiempo, la improvisación continua se ha instalado en el Teatro La Moncloa, para deleite de unos, y pena de otros muchos. De más de cuatro millones, me atrevo a decir. Para colmo de males, el recorte del déficit que todo el mundo llevaba reclamando desde hace meses, y que ha tenido que venir Europa a imponernos, ha recaído sobre funcionarios y pensionistas. Medidas provisionales, cierto. Medidas que responden a una inequívoca necesidad dentro de un esfuerzo nacional, cierto. Pero, ¿no hay otras partidas del gasto que se puedan tocar? Bien es cierto que las propuestas de la oposición al respecto son ridículas, porque un recorte de 2000 millones, que es el que se espera obtener, por ejemplo, con la medida de los funcionarios, difícilmente puede obtenerse quitando tal o cual Ministerio. Pero, pese a ello, si parece necesario, al menos desde el punto de vista del buen gusto, tocar, antes que a los pensionistas (o simultáneamente al menos), otras partidas. Véase el gasto militar, véase subvenciones estratosféricas a sindicatos y patronal.

No menos desfigurada surge la imagen de la oposición. Y sin necesidad de mirarse en espejo cóncavo alguno. Apoyar a políticos sospechosamente unidos a tramas de corrupción, diga lo que diga la justicia, es aberrante. Tirar piedras en contra de la propia situación nacional, deteriorando aún más la imagen de España en el exterior, y sólo con el fin de desgastar al Gobierno, es vergonzoso. Tener una número dos que vota una cosa en las Cortes castellano-manchegas, y otra distinta y opuesta en las nacionales, es de chiste. Estar empapados del tufo de la corrupción hasta el tuétano, es indigno de una ciudadanía como la española.

Camarero; llévese ésto, y tráigame una de Felipes, y otra de Adolfos.

El espejo de la justicia no anda mejor, ciertamente. La fuerza de los celos, de las enemistades y... de la política, han llevado al magistrado español más notorio de España fuera de los tribunales. De momento sólo temporalmente, todo hay que decirlo, a la espera de que su juicio sobre la investigación de los crímenes franquistas se resuelva. Ya nos parecía bochornoso que Garzón tuviera que presentarse a declarar por una situación como ésta, donde la interpretación judicial es perfectamente válida, aunque opinable, pero donde terminar imputado y suspendido, ha roto muchas fronteras. Reacciones no han faltado por todo el mundo. Desde Estados Unidos a Argentina, pasando por Alemania o Francia, no faltan las voces que ponen el grito en el cielo por la situación. El propio Presidente de la Corte Penal Internacional, subraya que la interpretación del caso realizada por el magistrado es perfectamente válida. Seguramente opinable, pero difícilmente catalogable de delito. En cualquier caso, ha ido a topar el incesante defensor de los derechos humanos y perseguidor de dictaduras con un férreo muro. Atrevámonos a decir con un duro búnker. El de las fuerzas reaccionarias que aún dirigen altas esferas de las decisiones en nuestro país. Y es que sectores políticos de España, sepa usted de qué lado, aún no se han dado cuenta de que la contienda no es derechas VS izquierdas, sino dictadura VS democracia. Pensábamos que en la transición quedó claro, pero al parecer no. El tema en cualquier caso será tratado con más calma y rigor de la mano de un Brote Impredecible dentro de unas semanas, cuando tengamos más datos sobre el futuro de este gran jurista.

Panorama dantesco éste, y teñido del pesimismo que nos trae el ver que en el mundo las cosas no son muy distintas. El petróleo sigue manchando costas; los especuladores siguen jugando con los mercados; los trabajadores siguen sin trabajo; y los pobres cada día son más pobres. Más pena debe darnos la situación si atendemos a su causa: una incorrecta forma de fijar las prioridades de la vida política. Un apunte a título de ejemplo. Con el 1% de las ayudas que en todo el mundo se han dado a la Banca se resolvería el problema del hambre en el mundo. Con datos como éste, resulta cada día más difícil sentirse humano sin despreciar la especie.

Quedan cosas buenas, en cualquier caso, pero muchas no dan trabajo ni alimento, por lo que las veremos en otra ocasión.

31 mar. 2010

What a wonderful lie

-Corresponsabilidad fiscal: en el seno del Derecho Tributario, principio en virtud del cual busca el ordenamiento jurídico corregir el tradicional desequilibrio entre el limitado poder tributario autonómico y su más amplio poder de gasto.

-Las Comunidades Autónomas buscan tener más capacidad de ingresar por sus propios medios, y no depender tanto del habitual porcentaje de participación en los ingresos del Estado. Por ello, las CCAA reclaman más corresponsabilidad fiscal.

-Al fin, en 1997 se reforma nuestro sistema tributario, permitiendo a las Comunidades adoptar facultades normativas en los impuestos cedidos del Estado. Así, las autonomías logran una mayor corresponsabilidad fiscal.

-Un telediario cualquiera:

¡Comunidades como Valencia, Madrid o Baleares bajan los impuestos en virtud de sus nuevas facultades normativas en los impuestos cedidos por el Estado! ¡El PP sigue haciendo proezas!
-Las Comunidades que realizan tal maravillosa maniobra, siguen necesitando acudir a los altos porcentajes de participación en los ingresos estatales. Así, la facultad de ingresar más, se utiliza para ingresar menos. ¿Qué estará pasando?

-Elecciones regionales en Valencia, Madrid y Baleares; un telediario cualquiera:

¡El PP revalida victoria en territorio valenciano, madrileño y balear! Su brillante gestión en materia de impuestos asombra a la ciudadanía!
-Mientras tanto, los ciudadanos del resto de comunidades miran asombrados a sus afortunados vecinos. Los castellano-manchegos y andaluces se lanzan a las calles, vitoreando a la derecha al grito de ¡Viva la corresponsabilidad!

-
¿Qué estará pasando?

-Ah sí; vasereso.



Pero de cambiar el camino, nada. Ya son muchos los meses desde que la crisis apareció, y muchas las personas a las que golpea cada día, especialmente en España. El Gobierno sigue capeando el temporal con parches aquí y allá, y sin llegar a acuerdos firmes y estables con las fuerzas políticas en las Cortes. En cualquier caso, la futura Ley de Economía Sostenible parece indicarnos un horizonte económico donde el progreso no se sustente en el ladrillo desenfrenado y la especulación bancaria, sino en la defensa del medio ambiente y las energías renovables. Convendría preguntarse, en cualquier caso, por qué tal reforma estructural no se hizo cuando crecíamos al 4% anual subidos en la burbuja inmobiliaria, momento en el que ambos partidos miraron para otro lado. Y es que parece que sólo aprendemos y cambiamos cuando nos estrellamos.

Más triste es la situación en la Comunidad Internacional, donde siguen sin adoptarse reformas que acrecenten los sistemas de seguridad que vigilan para evitar el surgimiento de aquéllas burbujas y prácticas especulativas. Tal adopción sigue en la agenda del G-20 y organismos similares que, no obstante, la dejan cada vez que se constituyen "para la próxima reunión". Magistral fue al respecto la visión de Iñaki Gabilondo expuesta en la sección de opinión del telediario nocturno que presenta, a raíz de la condena a Madoff, que parece haber sido un bálsamo, un chivo expiatorio para hacernos olvidar las causas de la crisis, y la necesidad de reformar el sistema:

"¿Borrón y cuenta nueva?. ¿Condenado Maddoff quedan exonerados todos los demás filibusteros de las finanzas?. Algunos creerán que es una especie de blanqueo judicial de todos los abusos cometidos. Ya se ha hecho justicia. Miremos adelante. Pero no nos gusta nada lo que vemos cuando miramos adelante. Ya han sacado la cabeza de sus escondites los que durante unos pocos meses temieron que las cosas fueran a cambiar.

En la Cámara de Representantes de los Estados Unidos cierran filas los enemigos del plan regulador de Obama. Ya verán ustedes cómo antes de fin de año la ortodoxia volverá a ser la que era. "El mercado es una virgen, el Estado un violador... y viva la mano invisible".

Se admiten apuestas. Todo habrá sido un sueño, salvo las empresas arruinadas y los trabajadores en paro, que, como es natural, son cosa del Gobierno. Reflexión política, cero. Reflexión social, cero.

Y seguiremos ayudando a los bancos, que son los únicos a los que el Estado tiene que ayudar para que puedan pagar sus créditos. Porque, para darnos crédito a los demás, los bancos tuvieron que pedírselo a otros. Y si se pillaron los dedos no tienen que asumirlo y aguantarse, como usted o como yo, sino que, como los bancos son el sistema financiero y eso es fundamental, los que no podemos pagar nuestros créditos a los bancos porque nos pillamos lo dedos, tenemos que prestar dinero a los bancos para que ellos sí puedan pagar los suyos.

Así que más rojos nuestros números rojos personales, y más rojos los números rojos de nuestro Estado para que sean menos rojos, o incluso verdes, los números de nuestros bancos.

Todo lo cual merecería la pena si fuera para cambiar de ruta. Pero no es así. No ha habido escarmiento, y las lecciones que se han extraído no se podrán aplicar. Madoff no es el símbolo de una intención depuradora, es el purgante que se han tenido que tomar los tiburones para poder volver a depredar."

Así pues la situación es preocupante. Y es que la voluntad de reestructurar las cosas para no volver a caer en los mismos errores parece decrecer día tras día. Hemos de esperar, por el bien de todos, que los grandes líderes mundiales, como reclaman, entre otros, Sarkozy o Zapatero, tomen conciencia real de la necesidad de incrementar las medidas de seguridad en los ámbitos bancarios y financieros internacionales, así como de suprimir los paraísos fiscales, que constituyen, junto con el resto de aspectos de la economía sumergida, una verdadera hemorragia para un sistema donde la clásica libertad debe ir unida a una mayor igualdad y protección de los ciudadanos de a pie.

" A ver si vuelve la sensatez a los mercados, y podemos seguir con la locura" EL ROTO


Así titula Ken Follet uno de sus libros. En él, el joven minero Malachi McAsh lucha por conquistar la dignidad y la libertad, rompiendo las cadenas de su esclavitud. Esas mismas ansias impregnan a la gran mayoría de la ciudadanía española y vasca, si bien para estas la esclavitud se representa en forma de sangre. En forma de terrorismo.

El pasado viernes, ETA volvió a asesinar. Esta vez su objetivo fue un importante mando de la lucha anti-terrorista. Eduardo Antonio Puelles García. El inspector Puelles participó durante los últimos diez años en una decena de operaciones policiales que se saldaron con la detención de más de setenta miembros y colaboradores de la banda terrorista. Desde aquí le brindamos nuestro más emotivo homenaje, a él y a su familia.

Una vez más, la gran lacra del terrorismo ha vuelto a escena. Y de nuevo la política y la sociedad han dado una respuesta ejemplar. La unidad en los dos Parlamentos, esto es, en las Cortes Españolas y en el Eusko Legebiltzarra, ha sido plenamente unánime. Por su parte, los ciudadanos han vuelto a mostrar su más firme repulsa a la barbarie en manifestaciones como la del sábado en Bilbao, a la que acudieron miles de personas.

La sinrazón, lo ilógico, la violencia, el terror, han sacado la cabeza de un pozo del que nunca deben salir. Pero el Estado Democrático de Derecho es mucho más fuerte que los deseos de destrucción y horror que unos pocos pretenden imponer. El destino de los pistoleros es claro. La cárcel. Por la senda de los disparos y las bombas jamás conseguirán otra cosa.

Eduardo Puelles nos ha dejado. Pero su muerte, al igual que la del resto de víctimas del terrorismo, no será en vano. Servirá para acrecentar los deseos de nuestro sistema socio-político de acabar con una pesadilla demasiado larga. El inspector Puelles seguirá vivo en nuestros gritos de Justicia. Y tarde o temprano alcanzaremos aquél lugar por el que él siempre luchó. Un lugar llamado Libertad.